Ha fallecido Antonio Rodríguez ‘El Pirri’, histórico aficionado del Atlético Sanluqueño y autor del himno oficial del club.
Esta noticia deja una profunda tristeza en el seno de una afición de la que Antonio fue bandera pero no abanderado, pues su amor por el Sanluqueño no buscaba un protagonismo que era inevitable en alguien tan genuino.
Un marinero en tierra que tenía en El Palmar su casa. Cómo explicar de otro modo que su perro Curro saltara la valla de la grada de General con cada gol del Atleti.
El Pirri era tantas cosas que es difícil ponerle etiquetas. Su cabeza era un hervidero de músicas y letras que tomaban forma bajo el sol de justicia al que se enfrenta el que trabaja en el campo. De ahí nacieron cantidad de coplas del que fuera pregonero del Carnaval de Sanlúcar en 2014.
Pero de toda su obra, destaca el himno del Atlético Sanluqueño, una composición que, con una letra genial, una música sin estridencias y su inconfundible voz rasgada, hacía que los vellos se pusieran de pie a aplaudirle. Creo no exagerar si digo que es uno de los himnos predilectos de muchos aficionados del fútbol español que se han hecho gracias a él un poco de la Leti.
Probablemente lograse un resultado tan redondo porque sus atributos encarnaban a la perfección los de una entidad que encara ya sus 80 años de historia. Humilde pero grande de espíritu, con modestia pero afrontando sin miedo los envites. Respetuoso y con la elegancia que sólo da la dignidad.
Aunque suene a tópico, era verdaderamente inasequible al desaliento, pues animaba a los suyos en todo momento tratando de contagiar siempre a los demás atletistas, aunque el resultado hiciese pensar que ya no había nada que hacer. Pero es que el Sanluqueño corría por su sangre y en la vida muchas veces se pierde más que se gana. El orgullo de Antonio era ese escudo verde y blanco y no lo que reflejara el marcador. Sin un insulto ni una mala palabra hacia el rival o el árbitro. Sólo pendiente de los suyos.
Pirri, hoy nos dejas pero te quedas para siempre en El Palmar y en cada rincón en el que suene tu memorable himno. Fuiste profeta en tu estadio y tu ciudad porque te lo mereciste. Te vamos a echar de menos. Ahora que vas a estar en la zona más alta de tu grada, grita fuerte ese ‘Vamos los verdes’.
Hasta siempre.
Álvaro Mogollo, miembro del Consejo Social

